Nostalgia de cuidado recibido

La nevera tenía siete papelitos. La cocina olía siempre a almuerzo en el horno. Mamá dejaba notas amarillas sobre la mesa antes de salir. Decía cosas chicas: “hay yogurt”, “llámame cuando llegues”, “te dejé el almuerzo”. Las leíamos rápido y las botábamos. Pasaron veinte años y descubrimos que aquellos recados eran el idioma del cuidado.
Esta colección los imprime para siempre. No para acordarnos de mamá — para reconocer que mamá nunca se fue. Vive en cada vez que dejamos a alguien una nota antes de salir.
Las cosas chicas eran las grandes.